Presiento que eso fue más que un pequeño roce de labios, más significativo que dos miradas buscándose en las tardes oscuras de aquellos días, no sé si a ti te dejaron marcas, pero al parecer a mi si, y son pequeños surcos en el lugar que siempre sale herido. No en el corazón, pobre corazón que siempre recurren a él, siendo que es sólo un músculo, importante sí, pero músculo al fin y al cabo. Pero pocos hablan de la real dañada, la Memoria.
Confieso que he sido un tanto exigente con mi Memoria sentimental, he guardado cuanto detalle me ha parecido interesante, ameno, rescatable, útil e inútil. Y ella sigue ahí, aceptando estos frágiles amoríos, de momentos matizados de emociones, de palabras inspiradas por ojos ajenos y manos reconocibles a mi piel.
Este es el caso de esta madrugada.
Mi memoria pierde espacio con estas tres palabras, que además se convierten en la razón de este insomnio...
Porque te quiero.
Siento prácticamente lo mismo!
ResponderEliminar