sábado, 14 de septiembre de 2013

Un faro en el Alma

Saber que dentro del Alma hay una luz que titila, pobre luz que no se apaga, aún le quedan ganas de mostrarle el camino a casa a aquellos sueños que quieren volar lejos. La piel se incendia con la luz, adolorida de su perseverancia, se siente incapaz de contener al Alma, pero lo intenta como nunca antes.
Mientras el cuerpo le reclama al Alma, basta, basta, pero el faro sólo mira a las alas de los sueños que no escuchan reclamos ni advertencias, ya nunca escuchan, sólo vuelan lejos, sólo responden a otros faros aún más lejanos.

Estoy pensando en dar por cerrado este faro de mi Alma, intento extinguir la luz que busca donde no encuentra.-



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