domingo, 6 de octubre de 2013

Agua

Se perdió, sólo como ella sabe perderse, entre tanto intento infructífero. Se miraba las manos y las sentía vacías de calor, llenas de palabras.
Un nudo en la garganta le avisa que se está atorando su mente. Le tiene miedo al estancamiento de las aguas, y es que tanto cuesta que todo fluya, que el mar no se convierta en lago, que entre el lago y el mar haya un río. Que el sol no evapore el agua, que el agua de vida, que la vida no se apague, que no se apague, no se apague.


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