Aprendí a no extrañar, o bueno, eso estoy aprendiendo.
Y es que no puedo dejar que la vida corra a mi lado mientras espero que un ¨milagro¨ traiga de vuelta lo que quiero. No puedo, si llega bien, si no, no era el momento.
Por días me vi a mi misma perdida, agotada, a punto de ahogarme, y no sé nadar. Pero floté, como pude me mantuve ahí, y es que no puedes permitir que una ola te de vueltas y te derrumbe, que te lance a la orilla con la mitad del Alma caída.
Y de alguna manera estaré aquí, presente o ausente, pero estaré, porque nunca he fallado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario