sábado, 26 de octubre de 2013

No más placebos

Esto es como un Querido diario:

Los últimos meses han sido como ir en una montaña rusa de emociones, sentimientos, risas y llanto. Un tira y afloja entre mi corazón y mi mente. Nunca sé quién pierde o gana más, sólo sé que no han estado en armonía. Han pasado días, semanas, y puedo decir que ya no duele como antes, que de cierta forma fui limpiando mis heridas, no sé cómo, sólo he tenido paciencia, intento calmar mis impulsos, mis ganas de ir. No sé si por orgullo, no sé si por amor propio (creo que si), no sé, no sé y es que siento confusión. Ya no es una especie de ¨necesidad¨, es un querer, un desear que no es físico, es mi Alma queriendo a otra. 
Tampoco siento la dependencia, y eso es bueno,  pero en su lugar llegó algo más realista, algo que vino quizás tarde, el aceptar al otro con sus defectos y virtudes, el saber y conocer tantos detalles y aún así querer estar presente. Repito, quizás es tarde, y eso me deja una sensación extraña en el Ser. Estoy aprendiendo a convivir con lo que no tengo, con la compañía de la ¨soledad¨, del haber perdido (no sé si es la palabra correcta) parte de mi, de no tener un cómplice apañador, un oído atento, un abrazo para el Alma. Es extraño. 

De todas las cosas que no tengo claras aún, sólo tengo una que me estremece de lo cierta que es, pero de nuevo, quizás ya es tarde. Y quizás en otra vida la sabrá. 

Me siento cobarde, me pido perdón a mi misma por esto, por encerrar a mi corazón en mi cuerpo. Por negarlo, por decir que estoy bien cuando no es del todo cierto, por intentar tapar mi Sol con las manos (un dedo ya no me alcanza). Por sonreír aunque tenga ganas de explotar. 
Yo no sé cuándo es el momento, o si tiene un momento o no. Estos días he intentado no escuchar las voces de otros, sólo me concentro e la mía, en lo que quiere decir mi interior.

Mi Alma ya no quiere más placebos. Estoy cansada de correr y no avanzar más que centímetros, sé que son avances, pero no puedo seguir adelante si siento que hay algo pendiente que quiero tanto. No quiero dormir horas para no pensar, para no sentir. Y es que ya ni eso me funciona porque está en mis sueño (más seguido de lo que imagina) y al despertar me quedo sin placebo.

Me tocó el Alma, entró y cuando salió se llevó parte de ella.
Las piezas que faltaban las voy encontrando lentamente. 
Pero sé que hay una parte que falta siempre, o al menos hasta que me decida ir por ella.
Me tocaste el Alma.-


No hay comentarios:

Publicar un comentario