Sentí las ganas de escribir sobre lo que aprendí, más de algo se me va a escapar en este momento.
De todo esto aprendí que los procesos tienen inicio, desarrollo y fin. Que el fin se lo da uno, según haya sido el desarrollo. Pero que hay finales que no le llegan ni a los talones al desarrollo, esos finales inconclusos en que más de algo se queda atorado en la garganta y sepa Dios (o en quién usted crea y estima conveniente) qué nido de palabras tiene ahí atorado y por cuánto tiempo lo tendrá.
Aprendí que por mucho que des lo mejor de ti, nunca será suficiente para el otro. Que al principio esa persona pensaba que no era suficiente lo que entregaba, y al final te enteras de que tú no fuiste suficiente como para enamorar al otro.
Que hay personas que cambian.
Que hay cosas que cambian. Pero como no somos cosas, nuestros cambios son más complejos.
Que al principio piensas que perdiste, pero al final sientes que ganaste y eso realmente es un consuelo.
Que creciste, que te achicaste, que volviste a crecer, crecer.
Aprendí que hay signos que no puedes leer, sentir, escuchar, tocar, nada de nada. Y que son justo esos signos los que te decían cuidado, peligro, alerta!...pero como no pudiste ni descifrarlos en el momento justo entonces van y se instalan para no irse más.
Re-aprendí que una imagen vale más que mil palabras, que si miras las palabras escritas, duelen más porque las interpretas durante noches hasta que te decides y pides el contexto real (como si eso le quitara el dolor a las noches que lo estuviste anidando con la almohada). Pero que si no puedes ni pedir esa pequeña contextualización, te vas a tener que atorar hasta tragar o escupir.
Aprendí que el amor si se pude hacer de a uno, aunque digan lo contrario. Y es que hay tantas clases de amor, hasta aprendí que todos tienen un valor distinto y que ninguno vale menos que otro, porque para uno ese amor puede serlo todo, como puede ser nada.
Que no es cuestión de dos, ni de uno, es cuestión de sentir.
Aprendí que uno escribe cosas y que al otro día las desmiente. Es más fácil negar, es más fácil ahorrarse el pensamiento. Es más fácil decir no, no sé, a decir otra cosa que signifique una serie de otras palabras detrás.
Aprendí que hay personas que se destruyen y no les importa.
Aprendí que hay personas de las que dije cosas en contra en algún momento, y que de vuelta la Vida me dio una lección: y es que ellos siguen juntos a su manera. Y yo, yo me quedé con las palabras en la boca.
Aprendí que cuando uno respeta a otro no le hace daño, no le debe ocultar cosas, no debe mentir, no debe ni siquiera hacer lo mismo con otra persona, y se le hace fácil, porque en el respeto hay querer. Y de esto sólo espero que la Vida sea Vida y haga lo que deba hacer.
Bueno aprendí muchas, muchas, muchas cosas, más de las que pongo aquí.
Espero poder seguir dándome cuenta de lo que aprendí.
Crecer y crecer.
Ah! y aprendí que mis presentimientos y mi olfato nunca fallan. Para bien o para mal, no lo sé, pero no han fallado hasta el momento.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario