Siempre hay vacíos que llenar, siempre, todos los días.
Esa sensación de que falta algo. Si bien hay tranquilidad, hay estabilidad, se siente bien, se siente que todo marcha.
Está esa inquietud que ocasiona el espacio vacío, o mejor dicho las ganas de querer que llegue algo y movilice todo, y rompa la quietud de las tardes.
Un remezón no estaría mal.-
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