martes, 25 de febrero de 2014

Zanahorias voladoras

Nunca me había metido a la cocina, pero esta última semana se me dio la oportunidad de ¨sobrevivir¨ sola en un depto. todo equipado, así que me lancé a la vida y protegí mi estómago de la comida chatarra y me metí a experimentar. Quizás no hice comidas muy elaboradas, pero al menos no quemé ni incendié nada. Todo totalmente comestible y hasta rico.

Hoy, último día, decidí hacer algo dulce para mi papá, es como la prueba de la pseudo-independencia, la que dice que podré sobrevivir sola sin la necesidad de que mi mamá me cocine (aunque siempre, siempre, siempre será la mejor en la cocina).

Quequito de zanahoria, preparada por estas manitos inexpertas. Es fácil, pero para mi que le tenía miedo al aceite en el sartén y a meter la mano en el horno, es un gran y rico logro.

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