martes, 22 de abril de 2014

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Cuántas veces he leído, escuchado y pensado que las personas mueren cuando dejas de recordarlas. Hoy más que nunca lo siento así. Estás tan presente que por momentos me es difícil creer que ya no estarás sentado ahí con tu taza de té, mientras me retabas por lo flaca que estaba a pesar de comer tanto.

No sabes cómo lograste mover a una familia de norte a sur, que invadimos cada espacio de ese triste pasillo por mucho que nos dijeran que era inútil, teníamos la certeza de que nos escuchabas entre todas esas máquinas malditas.

No sabes lo mucho que haces falta, lo que nos harás falta este invierno y los que vienen.
No sé si sea capaz de volver a tu pueblo con la misma devoción, pero siempre estará el recuerdo de todos esos años en los que nos enseñaste a aprender a amar, trabajar, a pasar frío, a no quejarse, a pasar las penas y alegrías arriba de una banca mirando al Cielo mientras los fuegos artificiales nos llenaban el Alma.-

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