Hay días en los que tengo la valentía masoquista de leer tus letras. Mi mente las lee y ya es tan lejano ese sentido que un día tuvieron. Pero quizás no lo hicimos tan mal, quizás en ese momento fue lo que más quisimos, lo que más cuidamos, lo que protegimos porque era nuestra felicidad y la de nadie más.
Prefiero quedarme con esas palabras, que en ese momento siento fueron sinceras, no quiero ensuciarlas con las cosas ¨nuevas¨. Prefiero creer que no lo hicimos tan mal, y que esta lejanía, este silencio, no son más que parte normal del proceso. Es una vuelta más del ciclo en el que nos tocó sumergirnos.-
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